samedi, juillet 01, 2006

La lucha contra el cannabis

TETUÁN

La lucha contra el cannabis
Por : Jamal Ouahbi

Las autoridades marroquíes emprenden desde el 5 de junio una ‘campaña amplia’ de erradicación de los campos cultivados de cannabis en la zonas del norte (Al Hucemas, Taunat, Tetuán y Larache). Distintos grupos de seguridad, perros de búsqueda, gendarmes, fuerzas auxiliares y antidisturbios, bomberos y algunos vehículos blindados. Tantos materiales que portan productos químicos y que han dañado a otros cultivos de trigo y maíz.



Cannabis. Muchas familias marroquíes viven del cultivo de esta planta.

La campaña de este año parece ser la más firme en comparación con las otras ‘campañas tímidas’ que emprendió el reino Alauí en años anteriores, acompañada de otra campaña ‘informativa’ al cultivo de cannabis en la zona. Lanzada por las autoridades locales y en colaboración con distintos servicios en el marco del programa urgente de la iniciativa nacional del desarrollo humano. La campaña ofrece cultivos alternativos como algarrobo, olivar, criar cabras y apicultura.Según el informe mundial de drogas 2006 presentado por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD), Marruecos sigue siendo el principal productor de cannabis en el mundo, con cultivos de 72.500 hectáreas en el año 2005, lo que supone una reducción considerable frente a las 120.500 hectáreas que se habían cultivado el año anterior.La producción de resina cannabis en el reino Alaui también se redujo notablemente, pasando de 3.070 toneladas en el año 2003, a 2.760 toneladas en el 2004, hasta 1.070 toneladas el año pasado. El 80% del que llega a Europa y envuelve el 100% del mercado español, según el informe de la ONU del 2004.Pero este año y con un tremendo silencio, la erradicación de los cultivos de cannabis en algunas zonas ha excluido a otros campos, y terminó con la detención de 20 personas, entre la ciudad de Ghafsai, hasta la zona de Ihddaden. El 10% de la producción nacional procedía de esta provincia. Cinco personas de la ciudad de Taunat han sido condenadas a cuatro meses de cárcel, mientras otros cinco en Ghafsai esperan su juicio, y nueve en el pueblo de Ihdaddse encuentran en la cárcel de Ksar Kebir desde el día 13, además de existir órdenes de busca y captura contra 477 hostigados, después del gran despliegue militar que conoció estas zonas en las que viven más de 160.000 personas.En los terrenos del oro marroquí“Acaban de pasar por aquí, en vehículos de gendarmería y muchos camiones militares para quemar los cultivos del cannabis” indica un campesino del pueblo Arbaa Ayacha. Acercandonos a este joven pretendiendo más información, cambia el tono de su voz, “¡no, no he visto nada!” rectifica. A 120 km de Tetuán, hemos pasado por otro grupo de campesinos, cansados de trabajar bajo un calor fogoso, preguntados por si conocían a algún detenido en esta campaña, “no conocemos a nadie, tampoco hemos notado algo raro” contesta otro mientras quitaba el sudor de su frente y el miedo de su vista, miedo del desconocido.Seguimos avanzando y 20 km más arriba, nos enseña nuestro guía el pueblo El Megazliyen, en la punta del montículo Bni Aros. “Allí encontró Abdesssalam Akhrif su muerte. Al salir de su cabaña, vio como gendarmes y militares destruían su cosecha de cannabis, en el terreno próximo de su casa ‘el hombre se desvaneció’, creían sus hijos, pero el anciano murió al instante, se ha ido con su cosecha del Kif (cannabis)” comenta Ahmed.Quedan 50 km más para alcanzar el pueblo dal que nos dirigimos, es Khandak Messauda, en Bni Aros. “Hace años, era un meollo de intercambio de droga, dinero y negocios. Actualmente solo es una punto negro y una órbita mortal y pobre” recalca el joven pastor de vacas. Minúsculas tiendas montadas dentro de algunos contenedores de mercancías exportada, furgonetas Mercedes 270 de color rojo y azul, donde duermen o intentan dormir su dueños dentro de ellas, después de llevar a los jornaleros trasladados a los campos de cultivo, “si me llenáis el diesel os puedo llevar hacia allí, pero tengo que dejaros en mitad de camino, hay que hacerlo a escondidas” condiciona un chofer.Una cabra por 300 eurosAhora hay que abandonar el asfalto y adentrarse varios kilómetros entre campos y bosques robustos para encontrar al pueblo Ihddaden, aspiramos entrevistar a familiares de los once detenidos, dos de ellos han sido absueltos bajo fianza. Subimos caminando bajo este caluroso sol 5 kilómetros más en lo alto de la montaña Mesauda, cazando los rastros de los camiones militares, nos vemos obligados a bajar unos kilómetros más en una zanja. Allí se encuentra el pueblo Ihddaden, al pie de la montaña. “Aquí antes, paraban los Mercedes todoterreno y los Nissan, aparcados entre una roca y otra” nos comenta nuestro guía, “ahora después de esto, esta zona será un pueblo fantasma, nadie quiere seguir viviendo aquí, ni siquiera esta zona es para vivir”.Los ojos de los aldeanos nos persiguen, con temor y precaución, se acerca un niño descalzo, y ropa sucia. “Sois de la televisión” nos pregunta el crio, llevándonos corriendo a la casa de Ahmed Salmoun, un anciano paralizado de la pierna, es el padre de uno de los nueve detenidos. “Esta tierra no logra dar nada salvo la droga”, asegura Salmoun, “ no podemos cultivar nada en esta rocosa zona, solo el cannabis es el medio de vida de las 42 familias que viven aquí, cada una contiene de 15 a 6 miembros”. Las autoridades aseguran que presentaran alternativas a esos campesinos, “ los responsables nos dicen que nos darán cabras, pero cómo podemos comprar una cabra por 300 euros cada una y a plazos” protesta la esposa de Ahmed. Los campesinos no ganan del cultivo tanto dinero como los verdaderos narcotraficantes, “no creas que vivimos en el paraíso, sólo somos como jornaleros, ni siquiera ganamos .5000 dirhams al año (420 euros)”, aclara la madre de Boukbail.Según el informe de la UNODC, 3.070 toneladas de droga salían de esta zona del norte del reino Alaui en el año 2003, en 2004 la cantidad bajó a 2.760 toneladas. Los beneficios de los narcotraficantes de droga en Marruecos llegaban a los 10 mil millones de euros en 2004 y más de 800 mil personas viven de ello. “El martes negro, era de mañana cuando vinieron los agentes de seguridad, mi hijo creía que venían para distribuir los olivares como nos prometían antes, cuando se acercó con los jóvenes del pueblo, empezaron a detenerlos y pegarlos” cuenta el padre, “intenté buscar al el paradero de mi hijo, pero un responsable me amenazo, ‘te llevaremos a ti también si no te calles’, desde entonces no puedo visitarle ni verle” musita el padre.Latifa y los otros Latifa Moumen, una menor de 17 años, es la más pequeña de los otros detenidos. “Nos hemos acercado a los fuerzas de seguridad, suponiendo que el alcaide nos trae cabras y olivos”, eran más de cuatro vehículos de gendarmería y nueve camiones y tres perros, justo al llegar, bajaron más de100 militares de los camiones con cascos y porras, los responsables creían que les vamos a tirar piedras” dice nuestro acompañante.El resultado fue la detención de Latifa y Abdessalam Boukbail, y otros nueve que siguen arrestados. “Cuando se acercaron los mehanies, me salió la sandalia de mi pierna, al inclinarme para cogerla, me han detenido, no he tirado piedras, fue acusada por intentar pegar a los gendarmes con mi sandalia” se lamenta Latifa.Latifa pasó 50 horas arrestada en el centro de gendarmería del pueblo Titteft junto con los otros once. “Sentí un miedo descomunal, no he hecho nada y no tenemos campos de cannabis, me sentí muerta” farfulla cabizbaja. El procurador del Rey le dijo que esperara su juicio muy pronto.Terrenos salvadosQuedan tantos campos cultivados de cannabis que no han sido arrasados. “Hay quien pagó dinero a cambio de ser excluidos de esta campaña, además te aseguro que destruyen una hectárea y apuntan en sus cuadernos tres y más, cómo puedes explicar esto”, se pregunta Boukbail. Los jóvenes ya no pueden salir de sus casas, temiendo que serán detenidos también segura un padre, “hasta las mujeres no se han ido al zoco semanal”.Al volver al asfalto, dejamos las fuerzas de seguridad con su campaña de erradicación en otras aldeas de Suk al kola, Ihddaden, Ain Khenzira, Ain Fassa, Asfifa, llegó el sucesor del Alcaide, acompañado de unos tenientes de la gendarmería, su misión consiste en traer el almuerzo a los militares y sus jefes, hablando por teléfono susurra. “Cuatro especial para los jefes y a los otros bocatas normales”, ordena el gendarme.

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